Los lunares son pequeñas manchas pigmentadas que aparecen en nuestra piel a lo largo de la vida. Se forman cuando los melanocitos (las células responsables del pigmento) se agrupan en un punto en lugar de distribuirse de forma uniforme. Algunas personas nacen con ellos, mientras que en otras surgen con el tiempo por la genética, la exposición al sol o los cambios hormonales. En la mayoría de los casos son nuevos melanocíticos benignos e inofensivos, aunque es importante saber identificar cuándo un lunar merece atención médica.
Uno de los principales motivos por los que aparecen lunares en el cuerpo es la genética. Si en nuestra familia hay antecedentes de muchos lunares, es probable que también desarrollemos una gran cantidad a lo largo de nuestra vida. Esta predisposición hace que ciertas personas sean más propensas a tener lunares en distintas zonas, como la cara, el cuello o la espalda. Por tanto, dependiendo de tu fototipo de piel tendrás más probabilidades o menos de tener lunares.
Otro factor determinante es la exposición al sol. Los lunares por el sol son comunes, ya que la radiación ultravioleta estimula la producción de melanina en la piel. Esta sustancia es la responsable del color de nuestra piel, pero cuando se acumula en un área específica, puede formar un lunar. Por este motivo, las zonas más expuestas, como la nariz y los brazos, suelen ser las más afectadas.
Por otro lado, los cambios hormonales también influyen en la aparición de lunares. Durante la adolescencia, el embarazo o la menopausia, es común notar que surgen nuevos lunares o que los ya existentes cambian de aspecto. Estas variaciones hormonales afectan a la producción de melanina y pueden provocar que ciertos lunares se oscurezcan o crezcan.
Para terminar, es importante mencionar que las verrugas y otras lesiones cutáneas pueden confundirse con lunares, pero no son lo mismo. Mientras que los lunares son acumulaciones de melanocitos, las verrugas están causadas por infecciones virales, como el virus del papiloma humano. Sin embargo, es importante vigilar cualquier crecimiento anormal en la piel y acudir a un dermatólogo si un lunar cambia de forma, color o tamaño.

La mayoría de los lunares benignos no requieren ningún tratamiento, pero conviene saber distinguirlos de los que sí merecen revisión. Los dermatólogos utilizan la regla ABCDE para identificar señales de alerta:
La detección precoz del melanoma mejora significativamente el pronóstico. Si un lunar cumple alguno de estos criterios, no lo dejes pasar.
Ahora que ya sabes por qué salen lunares en la piel, veamos cómo evitar su aparición. Aunque no siempre es posible prevenir la aparición de manchas y de lunares, podemos seguir algunas recomendaciones para reducir el riesgo:
Con el fin de cuidar la piel y evitar que los lunares se oscurezcan o se conviertan en un problema dermatológico, es recomendable usar productos específicos:
En cualquier caso, recuerda que en Ecran tenemos los mejores productos de protección solar facial, así que solo tienes que elegir el que mejor encaje contigo.
Cuidar nuestra piel y proteger los lunares es fundamental para evitar complicaciones. Eso sí, recuerda que, con las medidas adecuadas y un seguimiento dermatológico, podemos mantener nuestra piel sana y prevenir posibles problemas cutáneos en el futuro.

Sí, es perfectamente normal. Los lunares pueden aparecer a cualquier edad. La exposición acumulada al sol, los cambios hormonales y la predisposición genética hacen que sigan surgiendo lunares nuevos en la piel a lo largo de toda la vida adulta. Lo importante es vigilar que no presenten cambios aplicando la regla ABCDE.
Sí. La radiación UV estimula los melanocitos y puede hacer que la melanina se concentre en puntos concretos de la piel, formando un lunar. Las zonas del cuerpo más expuestas son las más propensas a acumularlos. El uso de protector solar a diario reduce este efecto de forma significativa.
Cuando presenta algún criterio de la regla ABCDE: asimetría, bordes irregulares, variación de color, diámetro superior a 6 mm o cambios recientes en su aspecto. También si pica, sangra o tiene la superficie irregular. Si tienes muchos lunares o hay antecedentes familiares de melanoma, una revisión anual con el dermatólogo es una práctica recomendable.