CONSEJOS

Qué significa que un protector solar sea resistente al agua (y por qué importa si haces deporte)

Qué significa que un protector solar sea resistente al agua (y por qué importa si haces deporte)

Un protector solar resistente al agua mantiene su eficacia durante un tiempo determinado bajo el agua, pero no ofrece una protección ilimitada ni evita que tengamos que reaplicarlo. Esto importa si corres, nadas, surfeas o entrenas con calor, porque agua, sudor, fricción y secado pueden reducir el producto que permanece sobre la piel. Por tanto, elegir un buen protector solar para deporte nos ayuda a mantener una protección adecuada durante la actividad. 

¿Qué significa que un protector solar sea resistente al agua?

Significa que el protector ha sido formulado para mantener su eficacia durante determinadas condiciones de contacto con el agua. No significa que permanezca intacto indefinidamente ni que podamos olvidarnos de reaplicarlo.

La resistencia puede variar según el producto. La Bruma Protectora Sport Aqua FPS 50 de Ecran, por ejemplo, mantiene su eficacia en el agua hasta 80 minutos. Eso sí, debemos entender ese dato como una característica de resistencia, no como un cronómetro que nos permita pasar exactamente 80 minutos en el agua sin reaplicar.

Proteger tu piel cuando practicas deporte cobra especial importancia cuando implica sudoración intensa o contacto directo con el agua. Por eso, cuando elegimos una crema solar resistente al agua, conviene comprobar lo que indica su ficha o envase y seguir las instrucciones de uso.

Agua, sudor y movimiento: qué pasa con el protector cuando haces deporte

Agua, sudor, roce y secado pueden alterar la película de producto que hemos aplicado sobre la piel. Por eso, cuando hacemos ejercicio, el protector se enfrenta a condiciones más exigentes que durante una exposición tranquila.

Si nadamos o practicamos surf, existe un contacto continuo con el agua, por lo que es recomendable específicamente una crema solar para hacer surf. Si corremos, montamos en bicicleta o entrenamos al aire libre, el sudor también pone a prueba la permanencia de la fórmula. A esto podemos sumar la fricción con camisetas, neoprenos, mochilas u otro equipamiento y el gesto de secarnos con una toalla.

Además, resistencia al agua y resistencia al sudor tampoco son exactamente la misma característica. Para un protector solar para deporte interesa comprobar ambas si nuestra actividad implica sudoración intensa o contacto con el agua. 

Por qué debes reaplicar aunque el protector sea resistente al agua

Sí, debemos reaplicar el protector aunque sea resistente al agua. La resistencia ayuda a mantener el producto sobre la piel en determinadas condiciones, pero no lo convierte en permanente.

La reaplicación cobra especial importancia después de nadar, sudar intensamente o secarnos con una toalla. El roce puede retirar parte del producto y dejar algunas zonas con una cobertura menor.

También debemos renovarlo durante exposiciones prolongadas. Una indicación como “hasta 80 minutos en el agua” no sustituye las recomendaciones de reaplicación del fabricante.

Además de renovar el producto cuando corresponda, es importante aplicar correctamente la crema solar desde el principio, utilizando una cantidad suficiente y sin olvidar ninguna de las zonas expuestas.

Qué buscar en un protector solar para hacer deporte

Al elegir un protector solar para deporte debemos comprobar cinco aspectos: protección alta, resistencia al agua y al sudor, buena fijación sobre la piel, textura cómoda durante el ejercicio y facilidad para aplicarlo y reaplicarlo. No basta con fijarnos únicamente en el FPS si vamos a nadar, sudar o movernos durante mucho tiempo.

La gama Ecran Sunnique Sport está desarrollada precisamente para este tipo de situaciones. Dentro de ella, la Bruma Protectora Sport Aqua FPS 50 ofrece una gran protección, es muy resistente al agua y al sudor y mantiene su eficacia en el agua hasta 80 minutos. Además, tiene una textura no grasa de absorción inmediata, se fija sobre la piel para evitar que se deslice con el sudor y no pica en los ojos. Son características prácticas cuando buscamos un protector solar para deporte para actividades intensas al aire libre.

La facilidad de reaplicación también importa. El mejor formato será aquel que nos permita cubrir correctamente las zonas expuestas y renovar la aplicación cuando corresponda, no el que asociemos por su textura con una supuesta mayor resistencia.

Cómo mantener la protección durante el ejercicio

Mantener la protección exige aplicar bien el producto desde el principio y renovarlo cuando el agua, el sudor o el roce puedan haber reducido su presencia sobre la piel.

Antes de salir, debemos cubrir todas las zonas expuestas y seguir las indicaciones concretas del protector. Durante una actividad prolongada, conviene llevarlo con nosotros para poder reaplicarlo.

Además, debemos prestar especial atención antes de comenzar la exposición, durante las sesiones largas al aire libre, después de nadar o sudar intensamente y después de secarnos con una toalla.

Si vas a la piscina, una fórmula resistente al agua no elimina la necesidad de renovar la protección tras el baño. Del mismo modo, al quitar la crema solar tras la piscina durante el secado o perder parte por el roce, tendremos que volver a cubrir adecuadamente la piel.

En definitiva, un protector solar resistente al agua está pensado para soportar mejor unas condiciones exigentes, no para librarnos de reaplicar. La combinación de resistencia, protección alta y uso correcto nos permite adaptar la protección solar al deporte, al agua y al sudor.

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